Carne De Cerdo Es Blanca O Roja

¡Oigan, gente! Hablemos de algo que nos toca a todos, algo que vemos en el supermercado, en el menú del restaurante, ¡y hasta en las barbacoas de fin de semana! Hoy vamos a desmitificar una pregunta que, admitámoslo, a veces nos da un poco de pereza buscar en Google: ¿La carne de cerdo es blanca o roja?
Piensen en esto. Tenemos la gallina, que todos sabemos que es blanca. Clásica. Confiable. Luego está la vaca, ¡esa es roja a morir! Si te cocinas un buen bistec de res, sabes que el plato se va a teñir de ese color intenso. Pero el cerdo... el cerdo es un enigma, ¿verdad? Es como ese amigo que a veces es súper extrovertido y otras veces prefiere quedarse en casa viendo series. Un poco impredecible.
El misterio del cerdo
La verdad es que la cosa tiene su truco, y no es para ponernos de cabeza. Piensen en su propia cocina. Cuando van a comprar carne, ¿qué le piden al carnicero? ¿Un filete de "cerdo rojo"? ¿O una chuleta de "cerdo blanco"? Pues casi nunca decimos eso, ¿cierto? Solemos decir "chuletas de cerdo", "lomo de cerdo", "costillas de cerdo". ¡Ya sabemos a qué nos referimos!
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Pero si nos ponemos técnicos, como cuando intentamos explicarle a alguien cómo se hace una tortilla perfecta (tarea difícil, lo sé), la respuesta es un poco más... matizada. Resulta que, para la mayoría de los mortales y para el diccionario culinario, la carne de cerdo se considera, en general, carne roja. ¡Sí, sí! Como la res.
¿Y por qué esa confusión? Pues porque, a diferencia de la vaca, que tiene una buena dosis de mioglobina (esa proteína que le da el color rojo intenso a la carne), el cerdo tiene un poquito menos. Esto hace que algunas partes del cerdo, como el lomo o las chuletas, se vean más claras, casi rosadas, cuando están crudas. Tan claras que a veces nos hacen dudar.

Es como cuando ves una nube que parece un perrito salchicha, pero si la miras un segundo más, podría ser un elefante. ¡Depende del ángulo y de cuánta imaginación le pongas! Con el cerdo pasa algo parecido.
¿Cuándo se pone "rojo" el cerdo?
Ahora, no se me asusten. No significa que el cerdo vaya a saltar del plato. La "rojez" de la carne viene de la cantidad de mioglobina. Y esa mioglobina varía dependiendo de qué parte del animal estemos hablando.

Piensen en las patas del cerdo, o en las partes que más se usan para moverse. Esas suelen tener más mioglobina, y por lo tanto, se ven más oscuras, más "rojas". Es como nosotros, después de ir al gimnasio. ¡Estamos más "activados"! Las partes más "tranquilas" del animal, las que no se mueven tanto, pues son más pálidas.
Así que, si alguna vez te encuentras con un trozo de cerdo que parece más blanco que rosado, no te preocupes. ¡Es normal! Es como cuando cocinas pechuga de pollo. Es blanca, ¿verdad? Pues algunas partes del cerdo, al tener menos mioglobina, se parecen un poco más a eso.

La vida cotidiana del cerdo en la cocina
En el fondo, lo que importa es cómo nos gusta comerlo. ¿Quién no ha disfrutado de unas jugosas costillas de cerdo a la barbacoa? O un delicioso lomo asado para la cena familiar. El color es secundario cuando el sabor está garantizado.
A veces, me imagino a los cerdos charlando entre ellos. "Oye, ¿tú qué color eres?" Y uno responde, "Pues depende del día y de si me han hecho correr mucho". ¡Sería divertido!

La clave está en que, independientemente de si lo clasificamos como blanco o rojo, el cerdo es súper versátil. Lo podemos marinar, asar, freír, guisar... ¡las posibilidades son infinitas! Y su sabor, ese toque característico que tanto amamos, se mantiene ahí.
Así que, la próxima vez que vean un filete de cerdo, no se detengan a pensar si es más blanco o más rojo. Piensen en qué platillo delicioso van a preparar. Porque al final del día, ¡lo importante es que esté bueno en la mesa! Y el cerdo, ¡siempre nos saca de apuros con un sabor espectacular!
Así que, ya lo saben. Un poquito de mioglobina, un poquito de genética, y un montón de sabor. La carne de cerdo es un poco de todo, y eso es lo que la hace tan especial. ¡A disfrutarla!
