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Cómo Se Hacen Los Buñuelos De Calabacín


Cómo Se Hacen Los Buñuelos De Calabacín

¡Oye, tú! Sí, tú, el que anda soñando con algo rico y fácil de hacer para picar. ¿Te apetece algo que sea como una pequeña fiesta en tu boca? Pues hoy te voy a contar el secreto mejor guardado de mi cocina: los buñuelos de calabacín. ¡Sí, de esos que parecen complicados pero son más fáciles que pelarte una patata!

¿Quién diría que una verdura tan humilde como el calabacín se puede transformar en estas maravillas doradas y crujientes? ¡Es pura magia, te lo digo yo! Y lo mejor de todo es que son perfectos para cualquier momento. ¿Una merienda improvisada? ¡Bum! ¿Aperitivo para los amigos? ¡Plop! ¿Incluso para que los peques coman verdura sin rechistar? ¡Bingo!

¿De dónde sacamos esta idea tan genial?

Pues mira, la verdad es que a veces la inspiración viene de donde menos te lo esperas. Yo estaba un día mirando el frutero, que ya estaba empezando a llenarse de calabacines, y pensé: "Algo bueno tiene que salir de esto, ¿no?". Porque claro, ¡tampoco vamos a comer calabacín hervido todos los días! (Aunque oye, cada uno con su gusto, ¿eh?).

Y de repente, ¡zas! Me vino a la cabeza la idea de los buñuelos. Esos bocaditos fritos que te alegran el alma. ¿Por qué no mezclar la esponjosidad del calabacín con esa cobertura crujiente que tanto nos gusta? ¡Eureka! Y así, entre pitos y flautas, nació esta receta.

¡Manos a la obra! No te asustes, es pan comido.

Lo primero que necesitas, obviamente, es calabacín. ¡No te vayas a equivocar y compres pepino, eh! Que luego vienen las sorpresas. Necesitas unos dos medianos, más o menos. Los lavas bien, les quitas los extremos (¡que nadie se come eso!) y ahora viene la parte divertida: ¡rallarlos! Yo suelo usar el lado grueso del rallador, para que se noten un poquito los trocitos.

Buñuelos de calabacín, esponjosos y muy sabrosos | Cocinatis
Buñuelos de calabacín, esponjosos y muy sabrosos | Cocinatis

Una vez que tienes el calabacín rallado, ¿qué hacemos con él? Pues mira, una cosa muy importante es quitarle el exceso de agua. Si no, te van a quedar unos buñuelos aguados, ¡y eso no mola nada! Así que lo pones en un colador, le pones una pizca de sal (la sal ayuda a que suelte el agua, ¡truquito de abuela!) y lo dejas ahí un ratito. Mientras, te puedes tomar un café, ¡relajado!

Después de un buen rato, verás que el calabacín ha soltado un montón de agüita. ¡Pues ahora lo escurres bien! Puedes apretarlo con las manos, o si eres más fino, usar un paño de cocina limpio. ¡Cuanto más seco, mejor! Créeme, es un paso crucial.

Buñuelos de calabacín - Mis cosillas de Cocina
Buñuelos de calabacín - Mis cosillas de Cocina

La masa mágica que lo une todo.

Ahora viene la hora de mezclar. En un bol grande, pones el calabacín rallado y bien escurrido. Le añades un huevo. Sí, solo uno, que no queremos hacer una tortilla gigante, ¿verdad? Luego, un poco de harina. Yo suelo empezar con unas 3-4 cucharadas, pero esto puede variar. Es como cuando cocinas tú, que a veces le pones un poquito más de esto o de lo otro, ¿a que sí?

Añade también un poquito de levadura en polvo (o bicarbonato, si tienes a mano). Esto les dará esa esponjosidad que tanto nos gusta. Y ahora, ¡los condimentos! Aquí es donde tú pones tu toque personal. Yo suelo echarle un poquito de sal y pimienta. Si te gusta el toque más sabroso, ¡un poquito de ajo en polvo nunca falla! O incluso unas hierbas picadas, como perejil o cebollino. ¡Dale vidilla a esto!

Mezclas todo bien. La masa tiene que quedar como una pasta espesa, que se pueda coger con una cuchara. No debe ser ni líquida ni demasiado compacta. Si la ves muy seca, añade un poquito más de harina. Si la ves muy líquida, un poquito más de harina también. ¡Tú vas regulando! Es como hacer plastilina, pero para comer.

BUÑUELOS DE CALABACÍN (zucchini). Receta de buñuelos esponjosos como
BUÑUELOS DE CALABACÍN (zucchini). Receta de buñuelos esponjosos como

¡A la sartén! El momento de la verdad.

Ponemos una sartén al fuego con aceite. Abundante, porque los vamos a freír. Lo ideal es usar un aceite que aguante bien las altas temperaturas, como el de girasol o uno suave de oliva. Cuando el aceite esté caliente (¡ojo, no que eche humo!), es hora de meter los buñuelos.

Con una cuchara, vas cogiendo porciones de la masa y con otra cuchara, las vas deslizando al aceite caliente. ¡Con cuidado! No eches demasiados a la vez, que si no bajan la temperatura del aceite y te quedan grasientos. ¡Y nadie quiere un buñuelo grasiento!

Buñuelos de calabacín
Buñuelos de calabacín

Los vas friendo por todos lados, hasta que estén bien doraditos y crujientes. ¡Son una pasada! Los vas sacando con una espumadera y los pones sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite. ¡Y ya está! ¡Ves qué fácil! ¡Ni que fueras un chef de estrella Michelin!

¡A disfrutar!

Y ahora, el mejor momento: ¡comerlos! Sírvelos calientes, recién hechos. Son una maravilla tal cual, pero si quieres darles un toque extra, puedes acompañarlos con un poquito de yogur griego o una salsa de yogur con hierbas. ¡Una delicia!

¿Qué te ha parecido? ¿Te animas a probarlos? Te aseguro que una vez que los haces, ¡ya no puedes parar! Son adictivos, ¡aviso a navegantes! Así que ya sabes, ¡a llenar la cocina de buen rollo y de estos buñuelos espectaculares! ¡Ya me contarás!

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